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Entrevista a Joaquín Eligio Brun (Kini de Triana)

El Penitente
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Entrevista a Joaquín Eligio Brun (Kini de Triana)

La Semana Santa, aparte de religiosidad y fervor popular, es arte, arte que se presenta en distintos formatos. Encontramos este arte en las esculturas de bulto redondo que profesan gran devoción, en los relieves con las tallas doradas o barnizadas de los pasos o labradas en metal, en los bordados y como no, en la música.

Joaquín Eligio Brun, más conocido como “Kini de Triana”, es un referente en lo que a la música se refiere. Con su corneta ha traspasado fronteras y acompaña a músicos de reconocida fama como Andrés Herrera “El Pájaro”, Junior, Alejandro Sanz e incluso telonero de Bob Dylan. Nos trasladamos a su encuentro en el barrio sevillano del Parque Alcosa, su barrio de nacimiento, donde siempre tiene presente a su barrio de corazón, Triana. Es hermano de la Esperanza de Triana aunque según nos cuenta, le gustaría ser hermano de todas las del antiguo arrabal, sobre todo de la hermandad de La Estrella a quién le tiene gran cariño y una marcha dedicada a su Cristo llamada En Triana. Su primera marcha procesional, sin embargo, la compuso en la Banda juvenil de las Tres Caídas llamada Soleares en Triana. Su vida, nos comenta, gira en torno a la música, dedicando mucho tiempo a masterclass de corneta y a innovar en la medida de lo posible con este instrumento.

¿Qué es para Joaquín Eligio la Semana Santa?

Algo muy sentimental que siempre llevo dentro porque es lo que he vivido por mi familia, que es muy cofrade. Para mí la Semana Santa lo es todo: el olor a incienso, la cera o los pétalos en el suelo, el azahar… se juntan muchas cosas, y tal como te lo estoy contando se me están poniendo los pelos de punta.

Tu currículum como músico es amplio. Aparte de pertenecer a la banda de las Tres Caídas, ¿a qué dedicas tu tiempo como artista musical?

Soy una mente inquieta y con la corneta quiero ampliar el campo, no quiero ceñirme solo a lo cofrade. Lo cofrade con la corneta es A, B y C y no puedes salirte mucho del tiesto, aunque algunos lo hayamos hecho con algún solo distinto o marcha innovadora, pero casi siempre es lo mismo. Empecé a colaborar con varios grupos y artistas pero recuerdo con cariño el día que conocí a Alejandro Sanz. Fui con Junior de telonero y cuando Alejandro escuchó la prueba de sonido me dijo: conozco a muchos buenos pianistas, muy buenos trompetistas y cantantes, cornetas solo te conozco a ti, aprovecha ese camino. Esas palabras las grabé a fuego y seguí el camino, después llegaron cosas bonitas. Por cierto, hay alguien que debe tener una foto mía con Alejandro Sanz que por desgracia perdí, quisiera aprovechar y hacer un llamamiento por si alguien la tiene que me la pase (risas). Tocar en la bienal de flamenco con mi instrumento fue muy grande para mí. El paso gigante fue mi colaboración con “Pájaro”.

¿Cómo llega un corneta a acompañar con su instrumento a artistas de renombre como Alejandro Sanz, Andrés herrera “El Pájaro”, Cantores de Híspalis y telonear a Bob Dylan?

Telonear a Bob Dylan con mi corneta fue muy grande. ¿Cómo llegué a ello? No sé si es estar en el momento exacto en el lugar oportuno. Si que es cierto que ayuda lo que te dije hace un momento, soy una mente inquieta. Muchos artistas me escribían diciéndome que les gustaba lo que hacía, ¡te sorprendería saber a qué artistas les puede gustar la Semana Santa! Algunos se interesaron por mi trabajo y me pidieron colaborar con ellos, sobre todo a raíz de las actuaciones con Junior. Vas ampliando el terreno musical.

¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la música procesional?

Mis comienzos fueron, como decimos por aquí, siendo un “chinorri”. Era un niño con muchas ganas de ser músico cofrade con la corneta, que en esa época era un instrumento peculiar. Empecé en la banda del Divino Perdón de Alcosa donde estuve un par de años o tres. Quiero hacer especial mención a su director ya tristemente fallecido Esteban Reina. Fue el, gran amigo mío, el que me hizo dar el paso definitivo a Triana. Me motivó a entrar en Tres Caídas Juvenil aunque no quería que me fuera siendo el director del Divino Perdón. A él y a esa etapa de mi vida le tengo un cariño especial. En el año 94 entré definitivamente en la juvenil de Tres Caídas donde me hice como músico y persona, y en septiembre del 2000 di el paso a la grande de Tres Caídas.

¿Cómo afecta la pandemia a la banda de las Tres Caídas y a Joaquín en particular?

Tengo que decir que me tomé un descanso de la banda debido a motivos personales, entre ellos una distonía focal de embocadura, que en un principio pensé que era miedo escénico. Una cosa derivó a la otra. Necesito un parón de la banda donde aprovecharé para hacer algo propio, un trabajo así como Mike Lévy. Quiero formarme más y cumplir mi sueño de sacar un disco, algo diferente a lo cofrade. Por otro lado, la banda está parada. No se puede ensayar, somos, y digo somos porque a pesar de mi parón sigo perteneciendo a ella, 150 componentes y una banda necesita ingresos. Sin procesiones, conciertos y ensayos, no podemos recaudar esos ingresos.

La evolución de la música procesional es innegable, ¿esta evolución es para bien o para mal?

Es para bien. Se está profesionalizando todo mucho más. Bulería en San Román marcó un antes y un después en la música cofrade, hablamos de una marcha flamenca que en esa época no era usual. Todo ha evolucionado mucho, incluso en la instrumentación, no podemos comparar Bulería en San Román con La Pasión. Hay muchos más instrumentos que hacen que cambien los acordes y la armonía por que todo tiene más amplitud para que esas armonías sean más jugosas. No podemos olvidar la diferencia de una banda de agrupación con una de cornetas y tambores, ¿por qué? Porque en una banda de cornetas y tambores, por muchos instrumentos que haya, la protagonista es la corneta.

Hay casos en las que la propia banda tiene más protagonismo que la imagen a la que toca, ¿qué opinas sobre esto?

Claro, ¿qué pasa aquí? Las grandes bandas cada vez tienen más seguidores, incluso en toda España, entonces mucha gente viene desde lejos para ver a la banda que les gusta. El que es de Sevilla lo mama desde chico y está acostumbrado a las bandas, y el que viene de fuera, al no estar acostumbrado, quiere verlo y grabarlo. Es lógico, si tu vas a otro sitio a ver lo que te gusta, lo grabas. Está claro que lo principal es el respeto y saber que tocas a una imagen devocional, yo pienso eso, pero también entiendo y me parece bonito aquel que no puede aguantar un “ole” y lo saca de dentro, porque eso es sentimiento. Hay que tener empatía por aquel que hace muchos kilómetros solo para ver eso.

¿Tiene algún anhelo dentro del mundo de las cofradías? ¿Te queda algo por hacer?

¡Qué pregunta más difícil! Siempre hay algo más que hacer y si crees que ya lo has hecho todo te pierdes como persona. Dentro de mi hermandad me quedaría que la banda de música le tocara una marcha a mi Cristo, o que le toquen una marcha compuesta por mí a la Esperanza. Fuera aparte de ello, dentro de mi banda ya lo he hecho todo, incluso tocarle a mi Virgen. De costalero hice una chicotá en el Cristo y una gran chicotá en la Virgen en el aniversario de la coronación. Mi anhelo es volver a reencontrarme y tocar Seña Santana en Santa Ana, porque mi distonía fue aumentando como una bola de nieve. Todo ello va mejorando poco a poco.

¿Tocaría para alguna que no fuera Tres Caídas o San Juan Evangelista?

Mi Banda es Tres Caídas de Triana y no concibo otra banda. Me gustan muchos otras como Cigarreras, Rosario de Cádiz, Presentación al Pueblo de Dos Hermanas, El Sol y muchas más, cada una con su sello personal, pero mi banda es Tres Caídas. Yo toco allí primero porque es la banda de mi hermandad, y por que le toca a mi Cristo. Si otra le tocara a mi Cristo yo estaría en ella para tocarle a él. Yo si puedo decir “de esta agua no beberé” cuando afirmo que esta es mi banda y no podría tocar en otra.

¿Cómo recuerdas tu primera madrugá tocando tras el señor de las Tres Caídas?

Esa madrugá se pasó rapidísimo, en un chasquido. Fue en el año 2001. Muchos nervios y respeto, tanto que no pude dormir bien el Jueves Santo. El júbilo del desfile a la capilla y ver después al caballo asomar la pezuña fue increíble. Ese año lo guardo en mi corazón y disfruté como un niño, pero no me enteré de nada porque como ya digo, todo pasó volando. En la entrada solté todo lo que tenía y me harté de llorar, de hecho las dos últimas marchas apenas pude tocarlas.

¿Alguna anécdota digna de mención en tus años tocando con Tres Caídas?

Veinte años dan para mucho (risas). Tengo varias, desde una con muchísimo frío en la que nos costaba tocar la corneta, 2007, a la del año de “las carreras” del 2009. Ese año fue importante para mí porque en Santa Ana, cambié por completo el solo de Seña Santana. Ese solo lo venia silbando en Pagés del Corro, se creó un preámbulo, y en el momento de la verdad me lancé. Si llega a salir malamente hubiera liado una grande, pero salió todo muy bien y muchos compañeros se emocionaron.


EN UN MINUTO:

-Una Hermandad

Esperanza de Triana

-Un Cristo

Tres Caídas

-Una Virgen

Esperanza de Triana

-Un lugar para ver pasar una cofradía

La calle Pureza.

-Una Banda

Tres Caídas

-Una marcha

Tengo muchas dudas porque yo me muevo por impulso, y depende de cómo tenga el día, pero si tengo que elegir, Señá Santana me ha marcado mucho.

-Un momento para recordar

Todas las madrugás, son muy diferentes cada una.

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