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Fernando Fernández Cabezuelo: «Lo que queremos es acercar a la Virgen a sus hermanos»

El Penitente
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Fernando Fernández Cabezuelo: «Lo que queremos es acercar a la Virgen a sus hermanos»

El Día de la Esperanza se ha vivido de forma intensa y profundamente emotiva en el barrio de la Macarena, marcado por el besamanos de la Virgen y por una cuidada recreación histórica que ha despertado el interés y la emoción de hermanos y devotos. En este contexto, Fernando Fernández Cabezuelo, hermano mayor de la Hermandad de la Macarena, ha atendido a los medios explicando las claves de una jornada que ha sido tan exigente como gratificante.

En relación con la polémica surgida en torno al vestidor, Fernández Cabezuelo ha querido restarle importancia desde el primer momento. «Polémica no ha habido ninguna», ha afirmado con claridad. Según ha explicado, la situación se produjo porque el anterior vestidor no compartía la línea de trabajo recogida en el proyecto presentado por la actual junta de gobierno. «Este señor no quería montar este besamanos que nosotros habíamos puesto en nuestro proyecto de candidatura y quería ir un poco de por libre». Al no producirse ese entendimiento, la decisión fue su marcha.

Lejos de suponer un problema, la Hermandad ha afrontado el besamanos sin prioste, pero con un sólido equipo de priostía y con el apoyo de la Priostía del Rosario, llevando a cabo el proyecto incluido en la candidatura.

Especialmente elogiosas han sido sus palabras hacia José Carlos, nuevo vestidor de la Esperanza Macarena. La experiencia, según el hermano mayor, ha sido «maravillosa», destacando su humildad, su delicadeza y el exquisito trato hacia la Virgen.

La intensidad de la jornada también se refleja en el plano personal. Fernando Fernández Cabezuelo ha reconocido que no ha dormido en toda la noche, permaneciendo en la basílica desde el día anterior.

Uno de los momentos más simbólicos ha sido la recreación del primer besamanos de la Esperanza Macarena, basada en fotografías de la época, con una vestimenta y enseres cuidadosamente seleccionados para lograr la máxima fidelidad histórica.

Especial carga emocional ha tenido también la vuelta de la Virgen a San Gil, 77 años después, siendo vestida en la capilla de la Esperanza, donde permaneció durante más de 300 años.

La jornada ha dejado vivencias inolvidables, como la de un hermano de 95 años que, acompañado de su esposa enferma de Alzheimer, se acercó a la Virgen y le dijo: «Tú no te acuerdas de ella, pero ella no se olvida de ti».

Sentimiento, alegría y satisfacción han marcado un Día de la Esperanza que quedará en la memoria de la Hermandad.

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