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Hágase la luz

El Penitente
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Hágase la luz

Por Jesús Hepburn Hernández.

"Duc in altum" es el lema episcopal del nuevo Arzobispo de Sevilla, Mons. D. José Ángel Saiz Meneses, invitándonos a "remar mar adentro" y a vivir con plenitud. Aunque Sevilla, folclórica por imperativo histórico y cultural, tiene sed de salir a la calle a recuperar en su máxima expresión ese instrumento intangible que sirve -según propias palabras de nuestro Arzobispo Emérito D. Juan José Asenjo- como dique formidable contra la secularización. Las hermandades... Las cofradías en plenitud.

Es cierto que la crisis sanitaria continúa presente, y que, por lo tanto, muchas familias siguen padeciendo las graves consecuencias del dichoso coronavirus; pero también lo es que la situación está -al fin- experimentando una creciente y esperanzadora mejoría.

Y es que, entre tanto barullo -que no bulla- generado por la imposibilidad actual de realizar en Sevilla una procesión o un traslado público externo, me gustaría tomar la osadía de lanzar un mensaje de esperanza. Pero lanzar un mensaje de esperanza no casa -entiendo- con hacer de este discurso una amalgama de factores que evoque a la rebelión contra toda decisión que impida ir retomando la ansiada normalidad en nuestras cofradías. Que por cierto, estas decisiones van encaminadas a preservar la salud del conjunto de los ciudadanos; y los ciudadanos somos todos los que como usted y como yo, ansiamos detenernos en el vaivén de las caídas de un paso de palio.

No pretendo llamar al martillo de la rebelión, ni partir una lanza a favor de uno u otro "lado" -si es que existen-. Ni mucho menos.

Mandemos un mensaje de esperanza, porque nuestra capilla del alma vuelve a tener la sensación de que la cofradía de Sevilla ya medita repartir esos cirios que moquean una ilusión contenida; porque parece que este frente que ha cubierto de negrura el cielo de nuestro fervor, va dejando entrever -al fin- un halo de luz perfumada de incienso... Porque siempre, y ahora con más ahínco...Sevilla es Esperanza.

La ciudad quiere echarse a la calle para recuperarse de este letargo. Y los sevillanos también. Estoy seguro. No hay ningún cofrade que no tenga sus esperanzas puestas en que la ciudad de María vuelva a germinar en una primavera permanente.

No es una cuestión de pasividad...ni de reivindicación. Lo es más bien de cordura. Y la cordura ya parece que nos deja acordes de Cruz de Guía -sirvan de ejemplos las declaraciones del delegado de Fiestas Mayores D. Juan Carlos Cabrera, o las manifestadas unos días atrás por el consejero de Salud de la Junta de Andalucía, D. Jesús Aguirre -.

Lancemos un mensaje de ilusión, y, por supuesto, de agradecimiento por la mejora de la situación sanitaria.

¿O no os da la sensación de que parecen apagarse las oscuras tinieblas que asolaban las entrañas de la parihuela de este mundo?

¿Acaso no percibís, como yo, ese tímido, y a su vez, abrasiento rayo de sol que alumbra cual cirial de nuestras vidas, un recuerdo que quiere retornar?

Sevilla está pariendo esa luz que espera escondida en las entrañas de nuestros anhelos. Esa luz que, si Dios quiere, irradiará el sevillano y primaveral palio de la Candelaria entre luces navideñas. Porque como diría en el Maestranza el poeta D. Lutgardo García: Sevilla es un sueño de luz.

Pero no olvidemos -como indicaba al principio del presente- las familias que siguen sufriendo esta pandemia, ni por supuesto, el desolador número de personas -con nombres y apellidos- que han perdido - y siguen perdiendo- la vida a causa del dichoso virus.

Todo vuelve a su sitio cuando tiene que volver.

Y el todo en Sevilla es esa plenitud que ya asoma a la vuelta de esa esquina.

#HágaseLaLuz

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