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Esperanza Malagueña, el ancla de nuestra fe

El Penitente
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Esperanza Malagueña, el ancla de nuestra fe

Durante la llamada quema de conventos de 1931, los asaltantes entraron en la parroquia de Santo Domingo, destrozaron las imágenes de Nuestra Señora de la Soledad, la Virgen de Belén y el Cristo de Mena, del que saló solo una pierna. Cuando llegaron a la capilla de la Esperanza, las imágenes ya habían sido escondidas en su sótano, Pero aunque la entrada a este no era advertida a simple vista, uno de los asaltantes golpeó con una vara el altar y la descubrió.

La imagen del Dulce Nazareno del Paso, objeto de ferviente devoción del pueblo, se quemó junto con gran parte de su patrimonio, y la misma suerte hubiera sufrido María Santísima de la Esperanza si no hubiera sido por un joven cofrade esperancista que logró colarse en la iglesia y, al advertir que la cabeza de la popular imagen perchelera no había sido consumida por las llamas, la recogió del suelo y la escondió en una droguería. Posteriormente fue trasladada a la Catedral de Málaga donde volvió a sufrir daños durante la guerra civil.

En 1940 fue bendecida la nueva imagen del Nazareno, obra de Mariano Benlliure; años más tarde, el 21 de julio de 1943, Cuerpo de Intendencia del Ejército fue nombrado Hermano Mayor Honorario de la Archicofradía.

Como particularidad de esta cofradía cabe destacar que al paso del Dulce Nombre de Jesús y María Santísima de la Esperanza se tiende una alfombra de romero para que estos la bendigan mientras avanzan, que posteriormente recogerá el pueblo. En la plaza de la Constitución el Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso imparte la bendición al pueblo de Málaga con su brazo articulado desde hace ya más de 400 años.

La Virgen fue trasladada el 18 de junio de 1988 a su basílica —dejando la iglesia de Santo Domingo, que había sido su sede durante 421 años—, y coronada canónicamente en la plaza de la Constitución donde se levantó un altar para tal efeméride.

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